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viernes, 25 de noviembre de 2016

Conocimiento y verdad para la libertad


Buscar la libertad para ser verdadero.





Suele definirse la libertad como la facultad de elección entre las diferentes opciones. Partiendo de este postulado muchas veces me he preguntado si es factible y accesible esa elección en libertad. Creemos que las opiniones que poseemos son genuinamente nuestras, tenemos ideales, ideas, sentimientos y convicciones tan arraigados que consideramos como propios, que defendemos con firme convicción y resolución, sin detenernos a conocer porqué los hemos hecho propios y abrazado fervientemente.

Todo empezó cuando quise ampliar mis conocimientos de la revolución francesa; paradójicamente esta me llevo a revisar un periodo clave de mi historia, la transición española a la democracia. Este viaje me condujo a una epifanía personal fascinante, debo constatar que no fue fácil asimilar el golpe, tal vez tardé más de un año en asimilar la verdad, pero el viaje ha merecido la pena.

Como tras una caída me sentí trastabillar preguntándome quien soy realmente. Mis ideales socialistas, aunque bastante dañados eran claros y muy definidos. Tras conocer la realidad puedo afirmar que todo se ha roto, se ha roto la realidad incluso ya que el contorno y el entorno ahora son diferentes. Parece ser que la verdad en ocasiones produce desrealización. De esta forma pude darme cuenta que había defendido posiciones vivenciales tan solo porque las había hecho mías sin más, sin mediar en ello más que superficialmente. Existen en la sociedad varias tendencias en forma de ofertas vivenciales, y yo simplemente había escogido una de ellas. Como si de un producto de consumo se tratara, que básicamente es en realidad eso. Para más inri nadie me había obligado a ello, razón de más para creer que era una elección en libertad, sin embargo, tan solo estaba consumiendo prototipos del sistema.





© Abufalia (Ángel navarro batista).